Hay algo inquietante cuando alguien regresa a tu mente una y otra vez.
No importa cuán ocupado estés.
No importa cuánto intentes distraerte.
Esa persona aparece… como si algo invisible la empujara hacia tu conciencia.
A veces el recuerdo llega suave, casi reconfortante.
Otras veces pesa, oprime el pecho o trae una emoción difícil de explicar.
Y entonces surge la pregunta:
¿Por qué esta persona? ¿Por qué ahora?