Seguro te ha pasado alguna vez: estás en casa, levantas la vista hacia una pared o el techo y observas un pequeño insecto inmóvil que parece haberse instalado allí desde hace horas. No hace ruido, no llama la atención y, sin embargo, comparte el mismo espacio contigo día tras día.
Vamos a hablar claro: muchas viviendas albergan pequeños visitantes que pasan desapercibidos durante gran parte del tiempo. Algunos llegan en busca de alimento, otros encuentran refugio en rincones cálidos y algunos simplemente aprovechan las condiciones favorables del hogar para sobrevivir.