Entre las mejores fuentes naturales de vitamina E destacan las almendras, las semillas de girasol, el aguacate, las espinacas, las avellanas y el aceite de oliva extra virgen. Incorporar estos alimentos en las comidas diarias es una forma sencilla de enriquecer la alimentación sin recurrir necesariamente a suplementos, salvo que un profesional de la salud los indique.
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