“No quiero ofender a nadie”, declaró Scheunemann a la prensa. “Simplemente comparto mis convicciones: respeto por nuestros veteranos, nuestro país y las tradiciones de mi infancia. Todos son bienvenidos aquí”.
Dijo que el cartel representaba su opinión personal, no la postura de la empresa. Explicó que lo había colocado sin ningún problema años antes, hasta que la imagen se hizo viral.
Sus seguidores elogian su valentía.
En las redes sociales, muchos estadounidenses, incluidos veteranos y partidarios de las pequeñas empresas, se han unido para apoyar a Scheunemann.
Llegaron numerosos mensajes de aliento:
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