No porque se crean superiores, sino porque tienen un código ético distinto. Si no hay algo bueno que decir, prefieren no decir nada.
El resultado es predecible: dejan de ser invitadas a ciertos espacios.
Mantienen sus valores… pero pierden popularidad.
3. Son altamente selectivas
No abren su mundo fácilmente.
No confían rápido.
No se hacen de cualquiera.
Mientras muchas personas se vinculan con relativa facilidad si hay simpatía básica, ellas necesitan algo más profundo: valores compartidos, integridad, autenticidad.