Después de conversar un rato, le pidió permiso para añadir una respuesta.
Resultó que aquella mujer había trabajado con él durante más de diez años.
Le contó historias sobre ocasiones en las que él había ayudado discretamente a compañeros con problemas personales, había cubierto turnos sin pedir reconocimiento y había apoyado a nuevos empleados cuando más lo necesitaban.