Los especialistas advierten que el exceso de duchas en personas mayores puede tener consecuencias que muchas veces pasan desapercibidas hasta que se vuelven serias. Entre los principales riesgos se encuentran:
Resequedad y picazón persistente
El agua caliente y los jabones eliminan los aceites naturales que protegen la piel. Esto produce una sensación de tirantez, descamación y comezón que puede afectar la calidad del sueño y el bienestar diario.
Mayor riesgo de infecciones
Aunque parezca contradictorio, una piel demasiado limpia y reseca pierde su capacidad de defensa. Las microgrietas que se forman pueden convertirse en puertas de entrada para bacterias y hongos.